HISTORIAS DE AMOR CORTAS PARA LEER

Amor desde la infancia




Aquí estamos, junto a amigos y familiares, a punto de casarnos y expresando en voz alta nuestros sentimientos. Que te quiero ya está claro, que te amo estoy a un minuto de demostrarlo, casándome contigo, la chica más maravillosa que me he cruzado en mi vida. Pero no porque te conociera en el trabajo, ni tampoco en la Universidad, ni eres un amor adolescente, ni siquiera una compañera del colegio. Nos conocemos desde antes.

Es curioso lo que deben pensar nuestros padres, que el primer día que nos presentaron fue en unos carritos de bebés. Yo no sabía en aquél momento que ibas a ser la mujer de mi vida. Mi única preocupación era seguir con mi biberón y creo que no te hice demasiado caso.

Pasaron los meses y nos convertimos en inseparables. Aprendimos a andar juntos, a decir las primeras incoherencias e incluso está fotografiado que nos dimos nuestro primer beso. Con apenas 1 año, ¡empezábamos pronto!

Luego fuimos juntos al colegio y comprendimos que no siempre íbamos a jugar entre nosotros. Tú conociste a tus primeras amigas y yo a mis primeros compañeros de balón. Pero aunque en clase no estuviéramos muy unidos, con nuestros padres viviendo cerca no era muy difícil seguir viéndonos y jugar juntos, ver nuestras primeras películas, disfrutar con los dibujos animados…

Llegó el Instituto y con ello cambiamos. Tú antes, claro, como toda mujer en desarrollo. Yo seguía con mi balón cuando a ti ya te interesaban los maquillajes y la ropa ajustada. Me has confesado que entonces intentaste llamar mi atención, pero lejos de una televisión no tenía más objetivos en mi vida. Para cuando me di cuenta era tarde, ya salías con alguien y la pubertad hacía estragos en mi cuerpo.


Historias de amor


El Instituto nos distanció, pero me alegro por ello. Tuvimos nuestras primeras experiencias amorosas, como todas las de esa época, un absoluto desastre. Los primeros besos, las primeras parejas, nuestras fiestas… Recuerdo la noche que coincidimos en una sala de baile. Reímos y bebimos recordando viejas batallitas de nuestros primeros años y a punto estuvimos de besarnos. Los dos lo supimos, pero lo evitamos, no era el momento. Hicimos lo correcto.


Llegó la Universidad y con ello los meses enteros de estar sin vernos. En ocasiones te recordaba y pensaba en ti, creo que te idealizaba y anhelaba sentir de nuevo ese calor junto a ti. Me enteré que te casabas y me alegré mucho, aunque creo que mi corazón lloraba en silencio. Mi amor de infancia se iba con otro, era algo lógico, inevitable y previsible, pero igualmente doloroso.

Finalmente me contaron que no llegaste a término con la boda, algo que me alegró en el fondo, pero que también me hizo sentir triste porque ninguna ruptura es un buen trago de digerir. Fue entonces cuando te llamé, pero el número que tenía no era el correcto. Sin contacto por Internet ni teléfono ni dirección, sólo me quedaba conseguir verte, de nuevo, a través de nuestros padres, como antaño, como la primera vez.

Organicé una comida entre las dos familias y pedí expresamente que estuvieras presente. Fue toda una orquestación para conseguir verte por fin, lamentar tu ruptura y recuperar el tiempo perdido.

Estabas preciosa, con tu pelo largo y castaño, tus ojos negro azabache, tu piel morena del reciente verano y una sonrisa que iluminaba cualquier estancia. Luego me confesaste que sentiste algo parecido por mí en el preciso momento en que me volviste a ver.

Me alegro de que me llamaras al día siguiente, más aún de quedar a los pocos días y de forma totalmente indescriptible cuando me devolviste aquél beso que te robé cuando seguíamos llevando pañales.

Quién iba a pensar entonces que 25 años después repetiríamos la misma escena, sólo que esta vez de forma totalmente voluntaria y sabiendo lo que significaba. No puedo estar más feliz de que nuestras dos familias se unan más allá de la amistad y que con nuestro vínculo formemos algo juntos como la niña que llevas en tu interior.

Tenemos toda una vida para recordar y lo mejor es que la hemos pasado juntos. Pocas veces conoces a tu pareja desde que naces. Y mucho menos te casas con tu primera amiga. Te quiero y te amo, literalmente, desde que nací.

HISTORIAS DE AMOR CORTAS PARA LEER HISTORIAS DE AMOR CORTAS PARA LEER Reviewed by Cartas de Amor on 19:15 Rating: 5

No hay comentarios:


💓Sumate a mas de 2.000 suscriptores







👫💑💏

Suscríbete y recibe en tu correo cada semana los mas bellos mensajes de amor

Imágenes del tema: Deejpilot. Con la tecnología de Blogger.